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La masificación de la competencia online ha reducido mucho la eficacia del posicionamiento SEO por sí solo. Ahora es más importante que nunca diversificar y apostar fuerte por el marketing de contenidos, mostrando al usuario a través de varios formatos quién eres, qué vendes y lo que hace especial tu producto o servicio. Implementar estrategias de este tipo requiere  una gran inversión de tiempo y no da resultados inmediatos, pero ten en cuenta que te ayudará a construir una potentísima imagen de marca en Internet. Ello, tarde o temprano, revierte en un aumento de la popularidad, las recomendaciones y las ventas.

Uno de los errores más frecuentes entre quienes comienzan en el marketing digital se encuentra a la hora de hacer llegar ese contenido a los usuarios. Por lo general, se comparte en redes sociales desde la plataforma de almacenamiento, ya sea Youtube, Soundcloud, Prezi o Google Drive; olvidando el objetivo último de todo ese material: que desemboque en visitas a la página y, en algún momento, se produzcan esas compras esperadas. Y si esa es tu meta, ¿por qué no intentas acortar el proceso incluyendo todo en tu web? Como ya adelantamos en el título, ¡hay que unificar para vencer!

Obviamente, para un usuario es más fácil hacer click en un vídeo incrustado que pinchar sobre un enlace externo. Este último es un camino más lento hacia el disfrute del contenido, pero no será un problema si tienes la habilidad necesaria para volverlo irresistible a través de imágenes atractivas y descripciones ingeniosas. A cambio, las ventajas son múltiples: la web se convierte en un paso obligatorio para ver el material, fidelizarás a los visitantes si ofreces algo útil o interesante con frecuencia y puedes convertirte en un referente dentro de tu especialización. Y lo más importante de todo: reivindicarás que ese contenido viene de tu esfuerzo y solo tú tienes derecho a beneficiarte por él.

Te preguntarás: “¿Es que un vídeo deja de ser mío si lo subo a Youtube?”. No exactamente, pero ten en cuenta que Google es una empresa privada. Busca ganar para cubrir costes y obtener beneficios, como tú. Parte de esos ingresos los obtiene en función de sus visitas mensuales, ya que ese dato es el que hará decidir a las marcas si apuestan por su plataforma para anunciarse o se van a otra. Y ahora piensa esto: te permiten subir vídeos de manera gratuita y no recibes nada a cambio de hacerlo a menos que cumplas con unas condiciones muy estrictas de visualizaciones y suscriptores. Entonces, ¿no te estás convirtiendo en el producto a vender? De nuevo: con un contenido centrado en una web propia, solo tú ganas. Además, evitarás que el usuario pueda distraerse con vídeos relacionados que puedan pertenecer a la competencia.

Mostrar toda la artillería en un mismo lugar también tiene un “pro” relacionado con el posicionamiento, y es que Google valora cada vez más la diversidad de contenidos. ¿Y qué tipos puedes enlazar a tu web? Básicamente, ¡los que quieras!

Vídeo insertado en una web

Ejemplo de vídeo insertado en una landing page. | Instituto de Mascotas

Si tu web está construida en WordPress, por ejemplo, es posible insertar imágenes y vídeos en una página o entrada de blog con la función ‘Añadir objeto’ del editor. Esta permite que añadamos todo a través de nuestra galería, gastando espacio de almacenamiento, o enlazando desde otros lugares. Al mismo tiempo, existe una extensa lista de plugins para incluir lectores de PDF/ePUB, visores de Powerpoint, reproductores de Spotify y un largo etcétera de formatos. Por otro lado, hay temas especiales como Divi que ya tienen incorporada una gran variedad de funcionalidades.

No caigas en la tentación de soltar una URL a secas entre líneas y líneas de texto. Tampoco te enganches a enlazar direcciones a palabras y frases. Llevando al marketing online una máxima del periodismo audiovisual: Enseña, ¡no lo cuentes! (“Show, don’t tell!“). Es vital que tengas en mente todo momento la importancia de hacer una web más visual. Como decíamos al principio, muestra quién eres y por qué mereces la atención del usuario.

Para cerrar este post, nos gustaría hacer un último apunte en relación a la calidad del contenido. Parece algo de cajón, pero el principal fallo de muchas empresas a la hora de enfocar y ejecutar su estrategia es pensar que todo vale con tal de rellenar. ¡Y en absoluto es así!

  • Sé original. Trata de publicar, en la medida de lo posible, contenido elaborado por ti o tu equipo. El de otras personas o entidades es relevante en ocasiones para mostrar que estás pendiente de tu entorno, pero debe conformar el 25% del total. Y he aquí otras tres normas básicas: nunca publiques sin citar la fuente (en cristiano: “¡Swiper, no robes!“), trata de aportar algo a esa información externa (una ampliación o reinterpretación, por ejemplo) y, ante todo, evita dirigir a tus usuarios a la competencia.
  • Mayor cantidad no equivale a mayor validez. Más vale publicar un texto corto, claro y conciso que otro extenso pero lleno de paja. El ruido dificulta la comprensión lectora.
  • Ten presente el camino del consumidor y elabora contenido para todas sus fases: Los usuarios atraviesan tres etapas desde que identifican su problema/necesidad hasta que la satisfacen. Estas son concienciación, consideración y decisión. Además, está la fase posterior de lealtad o fidelización. Debes tener material para ofrecer en todas ellas: ayuda al consumidor a interpretar lo que le pasa, recomiéndale soluciones y, si le has convencido, dale motivos para que sea tu embajador de marca después de la compra.

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